lunes, 30 de abril de 2012

El Observador publica un artículo sobre las Geografías del Desastre en el Centro Histórico de Málaga




Geografía del desastre. Una minuciosa descripción del expolio del centro de Málaga, que tiene más casas nuevas que históricas
OPINIÓN. Por Antón Iván Ozomek Fernández
Geógrafo y autor del blog ‘Edifeicios’

30/04/12. Opinión. Los alcaldes democráticos han destruido más casas del casco histórico de Málaga que los tecnócratas del franquismo. En 2016 habrá más construcciones nuevas que históricas en el centro de la ciudad. Ayuntamiento, Junta de Andalucía y Fiscalía no han hecho nada para evitar este expolio (despojo con violencia o iniquidad). El geógrafo Antón Ozomek ofrece en esta colaboración con ELOBSERVADOR las espectaculares IMÁGENES y desoladores resultados del fruto de más de un año de exhaustiva investigación científica “basada en tres pilares fundamentales. En primer lugar análisis territorial a partir de la superposición de una docena de mapas y fotografías aéreas que abarcan desde 1897 hasta 2011; en segundo lugar, la consulta de catálogos y bases de datos de la Dirección General del Catastro, el Ayuntamiento de Málaga y el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga; y, en tercer, un sistemático trabajo de campo en el que se han completado un millar de fichas de información inmobiliaria y se han realizado más de 5.000 fotografías, en un recorrido a pie de aproximadamente quinientos kilómetros por las calles del centro de Málaga”.

Geografía del desastre. Una minuciosa descripción del expolio del centro de Málaga, que tiene más casas nuevas que históricas

EL año 2016 es una fecha muy significativa para la ciudad de Málaga. No solo porque no será precisamente en nuestra Costa del Sol donde se celebre oficialmente la capitalidad cultural europea, sino porque ese año será, si se cumple la más que previsible tendencia, el último en que la arquitectura centenaria sea lo normal, lo habitual, lo mayoritario en el Centro Histórico de Málaga; y citando el magnífico artículo El Corazón en la Crisálida, del escritor y periodista Pablo Bujalance, puede añadirse que “todo será un centro moderno, hecho de viviendas modernas y de calles modernas, donde más de uno asegure que Málaga no tiene más de un siglo. Habrá que seguir subiendo para ver. Ver y recordar”.

SERÁN los edificios más “jóvenes” los que para 2016 dominen el paisaje urbano de este especial sector de la ciudad. Aunque en 1985 se decidió proteger jurídicamente el centro de Málaga -mediante su calificación como Bien de Interés Cultural de Conjunto Histórico Artístico- se han demolido centenares de edificios, resultando una tasa de derribos que, paradójicamente, duplica con creces la propiciada por los tecnócratas de la dictadura franquista en las décadas del “desarrollismo” de 1960 y 1970; época que algunos “radicales del conservacionismo” tildan de los años de la barbarie y la destrucción del patrimonio histórico de los pueblos y ciudades de España.
PERO si aquello fue barbarie, lo que ahora ocurre en el centro de Málaga es, literalmente, un expolio ante el que la ciudadanía no debería quedar impasible, salvo que no le importe que el Ayuntamiento de Málaga y la Junta de Andalucía -autoridades competentes (?) en la materia- vendan lo más valioso de nuestro patrimonio histórico a cambio de las “migajas” que suponen las tasas urbanísticas por demolición y obra nueva.

DECIMOS “expolio” (según el diccionario de la Real Academia: “despojar con violencia o con iniquidad”) porque en el minúsculo Centro Histórico de Málaga -40 hectáreas tiene la zona intramuros medieval, la llamada almendra histórica, frente a 6.000 hectáreas de suelo urbanizado en todo el término municipal- desde el año 1985 se han demolido 379 inmuebles históricos, lo que sumado a las 175 demoliciones entre 1957 y el año de la calificación del BIC de Conjunto, implica que el sector de la almendra ha perdido, en tan solo 56 años, el 43,4% del parque edificatorio histórico; y además, este se ha visto no solo sustituido por inmuebles de nueva planta, sino que ha sufrido 337 alteraciones de la trama urbana (299 desde el año 1985) consistentes en fusiones de parcelas, retranqueos y atirantamientos de fachadas, así como la creación de nuevas calles y plazas que han supuesto profundas rupturas y modificaciones del tejido urbano histórico.

ALGUNAS personas podrán razonablemente preguntarse si estos hechos aquí denunciados son realmente tan importantes. Y podría ser también la razón pura -la vigente Ley del Patrimonio Histórico determina la obligatoriedad de proteger y conservar este sector- la que respondiera a esta cuestión. Prefiero escoger un motivo más sentimental: Sí, es importante, porque significa que cada vez perduran menos restos materiales de nuestro pasado, perdiéndose los testimonios de aquello que fuimos ayer y que indudablemente nos permiten saber de dónde venimos. Porque no solo el destino de nuestro viaje es importante. Es en el origen donde también se construye una parte esencial de nuestra identidad.
TAMBIÉN pueden algunos, lógicamente, pensar que la catedral, la alcazaba, el teatro romano, el mercado de Atarazanas, o la calle Larios son suficientes vestigios del pasado, y que el resto puede desaparecer sin que por ello se pierda nada importante. Pero sería una conclusión errada porque, estableciendo un símil arquitectónico, los pilares, las vigas, el techo y las paredes de una casa son lo más importante, sin duda, pero si no hay puertas ni ventanas, ni baldosas en el suelo, ni muebles o cuadros o lámparas, tendremos un refugio donde guarecernos, pero no será un lugar que algún día podamos acabar llamando hogar.

EL Centro Histórico de Málaga es como nuestro hogar ancestral, donde el conjunto es tan importante como sus partes. Todos sus elementos, desde los más “nobles” a los más “humildes”, juegan un papel fundamental, al igual que el de las personas que lo habitan, que no pueden ser solamente paseantes ni turistas. Porque la “contextualización” -el monumento junto a todo lo que le rodea, incluidas las gentes que lo heredan y protegen- es indispensable para lograr el objetivo final, que no es otro que el de conservar este pequeño rincón de la ciudad impidiendo que desaparezca, para que así las siguientes generaciones tengan la oportunidad de contemplarlo, sentirlo y vivirlo del mismo modo en que lo disfrutamos nosotros. Tanto es así que la UNESCO, máximo órgano mundial en materia cultural, ha tipificado todas estas cuestiones de forma reiterada en diversas cartas y tratados internacionales, todos los cuales han sido plenamente ratificados por el Estado español y debidamente traspuestos a nuestro corpus jurídico.

CABE por otra parte aclarar que la fecha de 1957 antes mencionada es la elegida como umbral de esta ambiciosa investigación por diversos motivos: primero, porque fue el año anterior cuando se aprobó la Ley del Suelo, que vino a regular la actividad urbanística según los “modernos” parámetros del “desarrollismo”; y, segundo, porque fue en dicho año cuando se levantaron en el centro histórico de Málaga las primera “torres” de estilo “internacional” (subtipo arquitectónico dentro del Movimiento Moderno), concretamente a escasos metros de la Catedral de Málaga, en el número 4 de la calle Litoral, o junto a la esbelta torre dieciochesca de la Iglesia de San Juan, degradando para siempre el paisaje urbano histórico del adarve de calle Coronel.
ASIMISMO, respecto a la calidad y veracidad de la información que aquí se cita, es necesario especificar que este acopio de cifras y datos es resultado de una exhaustiva investigación geográfica, llevada a cabo desde hace algo más de un año y cuya rigurosa metodología puede resumirse en tres pilares fundamentales (para una información más detallada, puede consultarse el blog Edifeicios AQUÍ): en primer lugar análisis territorial, mediante software GIS, a partir de la superposición de una docena de mapas y fotografías aéreas que secuencialmente abarcan desde el año 1897 hasta el pasado 2011; en segundo lugar, la consulta de catálogos y bases de datos publicadas en internet por la Dirección General del Catastro, el Ayuntamiento de Málaga y el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga; y, en tercer y último lugar, un sistemático trabajo “de campo” en el que se han completado un millar de fichas de información inmobiliaria y se han realizado más de 5.000 fotografías, en un recorrido a pie de aproximadamente quinientos kilómetros por las calles del Centro de Málaga.

Y es, por cierto, muy triste que tras todo este trabajo y esfuerzo invertidos, el sr. D. Juan B. Calvo-Rubio Burgos, de la Fiscalía Provincial de Málaga haya archivado las Diligencias de Investigación, abiertas a raíz de diversas denuncias presentadas ante este órgano en relación al expolio del BIC Centro de Málaga, estimando que a pesar de las abundantes y sólidas pruebas aportadas -cito textualmente- “no se puede deducir ni siquiera incidiariamente, la existencia de delito” contra la Ordenación del Territorio o el Patrimonio Histórico.

DESCONOZCO los motivos por los que no se han considerado vulneradas diversas determinaciones legales vigentes, como por ejemplo los artículos 17, 18 y 19 del PGOU-PEPRI (Texto Refundido de 1998, vigente hasta el pasado agosto de 2011) que prohíben la práctica del “fachadismo” en edificios históricos con Protección Arquitectónica de Grado I, 27 de los cuales tan solo desde el año 2000 han sido afectados por esta abominable práctica en el sector urbano de referencia. Y también en lo referente a los artículos 21.3 de la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español y 31.2.b de la Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucía, que determinan que en los centros históricos protegidos “se considerarán excepcionales las sustituciones de inmuebles, aunque sean parciales”, sobre todo teniendo en cuenta que desde que el sr. D. Francisco de la Torre Prados ocupó la alcaldía, son ya 207 las “excepcionales” demoliciones de edificios históricos llevadas a cabo en la almendra histórica de Málaga. Por tanto, un “excepcional” 22,3 por ciento de los edificios históricos “supervivientes” en el año 2000, ante lo que el sr. D. Manuel Jesús García Martín, delegado Provincial de Cultura en Málaga, previo archivo de denuncias, también “se lava las manos” alegando, absurda y literalmente, ser incompetente en la materia.
PERO a pesar de todos estos desafortunados y lamentables hechos, y aunque los diferentes poderes públicos sintonicen mejor con los especuladores inmobiliarios que con el interés general de la ciudadanía, aún hay suficientes motivos de esperanza: tantos como ciudadanos comprometidos en la defensa de nuestro Patrimonio Histórico.

GRACIAS por tanto a quienes dedicáis gran parte de vuestro tiempo libre a luchar por lo que consideráis justo, dejando además prueba y constancia en blogs y páginas web como las de la Asociación en Defensa del Patrimonio Industrial de Málaga, Málaga Duele, Málaga Monumental, Pinturas Murales de Málaga, Salvemos Málaga, Se Vende Calle, o Torre Vigía, porque, como bien dice el eslogan del más divertido de estos colectivos: “ven a Malaguistán, está muy cerca, sólo tienes que mirar”.
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